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EL MIEDO

El miedo no es solo algo que nos perturba mentalmente; en realidad, es parte de nuestra biología por una buena razón. Es como un sistema de alarma interno, diseñado para mantenernos a salvo del peligro real. Anteriormente el miedo era lo que hacía que nuestros antepasados huyeran de los animales salvajes o lucharan para proteger a sus familias. Todo se trata  de supervivencia.

 

Aunque ya no estamos huyendo de animales salvajes, nuestros cuerpos todavía reaccionan de la misma manera. Cuando tenemos miedo, nuestro corazón late más rápido, nuestros músculos se tensan y nuestro cerebro se prepara para la acción: esta es la respuesta de lucha o huida. Puede ser excesivo cuando lo más aterrador que enfrentamos es hablar en una reunión o tener una primera cita, pero así es como estamos construidos.

 

Así que en la actualidad el miedo aún se manifiesta constantemente en nosotras y hace reaccionar a nuestra mente y cuerpo como si estuviéramos realmente en frente de un peligro eminente que atenta contra nuestra sobrevivencia.

 

El miedo es como una sombra que nos sigue, apareciendo cuando menos lo esperamos. Es ese nudo en el estómago antes de una gran presentación en el trabajo o el corazón acelerado cuando estás a punto de tener una conversación difícil con un ser querido. Todos sentimos miedo, pero como mujeres, a veces parece que tenemos una dosis extra.

 

En nuestra vida personal, el miedo puede surgir como preocupación por nuestros hijos o nuestras relaciones. ¿Estarán bien? ¿Estamos haciendo lo suficiente? En el trabajo, podría ser el miedo a no ser tomadas en serio o el pensamiento persistente de que podríamos fallar y decepcionar a los demás. Y luego están las cosas del día a día, como caminar solas hasta nuestro auto por la noche o defendernos cuando no somos tratadas correctamente.

 

Pero está es la situación: podemos enfrentarnos al miedo y, cuando lo hacemos, somos imparables. Así es cómo puedes hacerlo:

 

1. Habla de tus miedos con alguien de confianza. A veces, solo decirlo en voz alta lo hace menos aterrador.


2. Aprende sobre lo que te asusta. Si te preocupa un proyecto de trabajo, investiga. El conocimiento es como encender una luz en una habitación oscura.


3. Encuentra a tu equipo. Somos más fuertes juntas, así que apóyate en amigos, familiares o compañeros de trabajo cuando te sientas asustada.


4. Da pasos pequeños. ¿Quieres pedir un aumento? Practica lo que quieres decir en voz alta primero. Cada pequeño paso cuenta.


5. Celebra tus victorias. Cada vez que enfrentas un miedo, no importa cuán pequeño, date crédito.

 

Cuando empujamos más allá de nuestros miedos, descubrimos de qué estamos hechas realmente. No se trata solo de pasar el día sin derrumbarnos; se trata de darnos cuenta de que somos capaces de mucho más. Así que atémonos las botas, miremos al miedo a los ojos y mostremos quién manda, porque al otro lado del miedo hay una vida llena de oportunidades que vale la pena tomar.

Fotos tomadas de Unsplash

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