La resiliencia

Es la capacidad que tienes de superar circunstancias traumáticas. Es decir, tu capacidad de resistencia ante la adversidad. Entre mas rápido te levantas, figurativamente, más resiliencia tienes.


¿Sabías que las familias también pueden cultivar resiliencia? Cada familia tiene un proceso de afrontamiento y adaptación a los acontecimientos que le afectan. Si notas, hay familias que no logran superar momentos de crisis y los miembros de la familia terminan separados, esto es porque no tienen resiliencia familiar. Así le paso a una familia que yo conocía cuando era niña. El padre perdió su trabajo de años y por lo tanto su familia comenzó a afrontar problemas económicos. Todos, desde los hijos hasta los padres comenzaron a discutir constantemente. A los meses el papá y la mamá estaban divorciados y los hijos estaban divididos unos en contra de los otros. Aunque esta familia afronto una crisis financiera, hay otras circunstancias que pueden representar crisis para una familia tales como la muerte de un ser querido, afrontar una enfermedad, cambios en el ambiente laboral de uno o varios de los miembros de la familia, incluso el nacimiento de un bebé en la familia.


A continuación veras tres prácticas sencillas para fortalecer la resiliencia en tu familia.


1. Crea una rutina diaria con tu familia para hablar de las cosas buenas que pasaron durante el día. Anima a todos a participar compartiendo sus propias experiencias. Esto lo pueden hacer durante la hora de la cena o estableciendo un horario para tomarse un té o aromática en familia.


2. Identifica las fortalezas de cada miembro de la familia. ¿Cuál es el super poder de cada uno? Es importante que toda la familia participe en identificar estas fortalezas. La idea es que en momentos de crisis ya se sepa como cada quien puede ayudar mejor, haciendo uso de sus super poderes. Por ejemplo, ¿sabes quien en tu familia es la persona analítica? ¿Quién es un comunicador hábil? ¿Quién disfruta y sabe cómo organizar ideas, cosas, eventos, listas? ¿Quién tiene mayor empatía? Etc.


3. Evita y desalienta el pensamiento catastrófico. Por más difícil que sea una situación, no es el final del mundo. Pídele a todos que guarden la calma. Respiren profundamente, tómense de la mano de ser necesario, tomen otro respiro...identifiquen cuales son los problemas y comiencen a trabajar juntos en encontrar soluciones.

Foto de Ben White en Unsplash

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