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Nunca es tarde para jugar

Si no tuviste esa oportunidad de disfrutar de tu infancia, es hora de recuperar ese tiempo perdido, de sanar tu niño interno y aprender a jugar y a usar tu imaginación, porque, aunque te canses o te duelan las piernas, nunca es tarde para jugar y divertirte como un niño.


Muchas personas pasan la vida trabajando duro, en una oficina o en casa, sin diversión. Es hora que tomes tiempo para ti, para despejar tu mente, sacar ese ser que todos tenemos en nuestro interior y disfrutar de la vida.


Goza de la naturaleza y todo lo que está a tu alrededor. Aprovecha cada espacio y tiempo que puedas para admirarte, consentirte, quererte y pensar que has podido llegar a donde ahora estas con esfuerzo, dedicación, tropiezos, malos y buenos ratos y, ahora es el turno de disfrutar todo lo que has conseguido como un niño.


¡Quiérete y cuídate!


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